La ayuda se necesita mas cerca de lo que te imaginas…

1 Junio, 2014 / por: Idalia Martínez

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Los días de primavera y verano en Ciudad Valles son ardientes. Entre el clima tropical de la Huasteca Potosina y el efecto invernadero que provoca la condición geográfica del valle y la quema de los cañaverales en temporada de “zafra”, se alcanzan temperaturas de hasta 50 centígrados.

Saliendo de Ciudad Valles por el libramiento, se encuentra un camino que conduce a la “Zona Teenek”; entre cañaverales y verde vegetación, comienzas a observar pequeñas chozas de otate y palma, enmarcadas en un ambiente de tranquilidad. La vida para los teenek transcurre más rápido los fines de semana, pues dentro de sus principales actividades están la venta de hortalizas, pan, tamales, artesanías y otra clase de productos que se comercializan en los mercados de la ciudad justamente sábados y domingos.

Todos colaboran en la producción y venta. Se puede observar a familias enteras, caminar enormes distancias con sus productos, sembrados, cosechados o elaborados con mucha dedicación para buscar el sustento.

Si recorres la Zona Teenek, hay imágenes invaden tu vista con mayor frecuencia: niños descalzos pisando los ardientes caminos, mujeres cargando pesados botes de agua hacia sus hogares, familias caminando hacia sus casas con leña a cuestas. Todo en estas comunidades cuesta mucho más trabajo de lo que te puedes imaginar: comer, bañarse, cocinar, lavar, alimentarse y claro, estudiar.

La desigualdad en México puede ser una condición adquirida con el paso del tiempo, pero es mantenida en los niveles actuales con un alto grado de responsabilidad de la sociedad misma, de cada uno de nosotros, quienes vivimos ajenos a las necesidades de los demás.

En palabras de José Elias Romero: "en México, son muy pocos los que son ricos por su propio mérito y son muy pocos los que son pobres por su propia culpa..."

Mantenerte ajeno a lo que las personas a tu alrededor necesitan (desde un plato de comida hasta una oportunidad o una palabra de aliento) hace crecer la desigualdad, esa de la que tanto nos quejamos al escuchar la cifra: más de 50 millones de mexicanos son pobres. Claro, siempre existirá el gobierno para adjudicar responsabilidades.

¿Qué haremos para combatir esta condición adversa? Si cada uno los 50 millones de mexicanos que no vivimos en pobreza extrema hiciéramos algo por uno de la otra mitad en condición vulnerable, el panorama de nuestro país sería muy diferente.

¿Estás dispuesto?